Alfonso Hinojosa Gordonava
Comentar los tres primeros tomos correspondientes al periodo colonial de esta monumental obra: “Presencia franciscana y formación intercultural en el sudeste de Bolivia según documentos del Archivo Franciscano de Tarija 1606-1936” editados por el Doctor Lorenzo Calzavarini ofm, es una oportunidad por demás adecuada para compartir algunas ideas y
motivaciones sobre lo que este esfuerzo significa. En función al lugar que se asume para esta presentación –la perspectiva sociológica en sentido amplio, plantearemos al inicio algunas ideas de orden teórico metodológico que nos permitan esbozar el escenario científico en el cual la propuesta de la obra se inserta; propuesta que se constituye en piedra angular para la investigación, estudio e interpretación respecto a los procesos sociales, culturales, políticos, económicos y religiosos que hacen a la “formación” e “interculturalidad” del conjunto de sociedades del sudeste boliviano en los últimos 400 años. Tal es la magnitud de la obra. Luego de estas apreciaciones nos referiremos a los actores y circunstancias que dieron lugar a la emergencia de estas nuevas voces e imágenes: por un lado, Lorenzo Calzavarini Ghinello ofm, editor de la obra y constructor de un itinerario académico de gran aporte al conocimiento, reflexión y comprensión de estos territorios; y por otro lado, reseñaremos algunos elementos de la selección de documentos que hacen a estos tres primeros tomos del periodo colonial (Audiencia de Charcas 1606-1825).
1. Una aproximación desde las ciencias sociales
De cierta manera las grandes discusiones y devenires que han afectado a las ciencias sociales en general han tenido también repercusiones en los escenarios nacionales. Tanto la llamada ‘crisis de paradigmas’ que puso en evidencia la incapacidad de aquellos esquemas de pensamiento “totalizante” de generar respuestas adecuadas a las transformaciones que se dan en el seno de las sociedades, como los cambios y modificaciones de los instrumentos de razonamiento social, hacen que se opere una reconfiguración en la imaginación sociológica, donde la sociedad se presenta menos como una máquina o un organismo y cada vez más como la analogía de un juego (Wittgenstain, Goffman), de un drama (Turner) o finalmente de un texto (Geertz). Precisamente las reflexiones de este último autor conducen a poner en entredicho algunas de las nociones fundamentales, no sólo de las ciencias sociales, sino del conocimiento científico mismo como la separación entre la teoría y los datos, la exigencia de neutralidad moral o el distanciamiento crítico.
En Bolivia las ciencias sociales reflejan algunas de estas repercusiones. Aunque esta relación asimétrica (centro/periferia) debe ser leída en términos de ‘autoridad/poder’ que se ejerce desde los centros intelectuales, lo cual limita y condiciona una mejor comprensión de los fenómenos. Para R. Nelly “la autoridad teórica de la función centro reside en ese monopolio de ‘poder-de-representación’, según el cual ‘representar’ significa controlar los medios discursivos que subordinan el objeto del saber a una economía que se declara superior” (Intersectando Latinoamérica con el latinoamericanismo. Discurso académico y crítica cultural, 1987: 359). Un ejemplo de ello podemos observarlo en la producción intelectual de las últimas décadas sobre el neoliberalismo, el sistema político y/o los movimientos sociales que sobresalen más por la cantidad (en una escala sin precedentes se dio un boom en términos editoriales) que por la validez de las producciones.
Sin embargo hay que subrayar también que en los últimos años a la par que se daba una mayor diversificación temática en los intereses de los investigadores, también se empezaba a generar una mayor sistematicidad al tratamiento y construcción del dato empírico. Temáticas y realidades localizadas que antes no se hallaban presentes en los debates, en la actualidad han emergido con gran solidez. En términos metodológicos, todas estas discusiones o situaciones por las que transita la investigación social han estado aparejadas a una práctica que ya se hace norma: el ‘enfoque multidisciplinario’ que reconoce y acepta la idea de un conocimiento transdisciplinario en la labor intelectual, que está más en función de necesidades concretas que de compuestos teóricos. Este enfoque tiene la ventaja de mostrar nuevas y múltiples dimensiones del vivir y sentir.
“Presencia franciscana y formación intercultural en el sudeste de Bolivia …” se inscribe en dichos horizontes de reflexión y es un significativo aporte histórico desde la sociología. Partiendo de matizar los condicionamientos del colonialismo (cuyos horizontes se han perpetuado y a la vez han sido vencidos más desde los ‘subterráneos” de la historia que de las configuraciones formales) en tanto “momento constitutivo”, nos conduce por tramas y textos que dan lugar a la “formación intercultural” de estos territorios y sus habitantes a lo largo de cuatro siglos.
2. El editor y la construcción de una perspectiva de trabajo
Lorenzo Calzavarini Ghinello nació en Italia (Canaro- Rovigio) el 27 de noviembre de 1939 pero desarrolló toda su labor eclesiástica y científica en Bolivia. Luego de ordenarse de sacerdote y de obtener la Licenciatura en Teología en Roma, estudió Sociología en la Universidad católica de Lovaina (Bélgica) hasta 1972; posteriormente se especializó en Semiótica y Lingüística en la Universidad de Urbino en 1973. El mismo año llegó a Bolivia, luego de una corta estadía en Potosí paso a Cochabamba, donde se desempeñó como catedrático de la Universidad Mayor de San Simón en las áreas sociológicas y antropológicas durante veinte años. Junto con otros académicos de primer nivel fue parte de variadas y pioneras iniciativas de institucionalizar la investigación social regional y multidisciplinaria, en los Instituto de Estudios Sociales y Económicos (IESE) de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociología y el Instituto de Investigaciones de la Facultad de Humanidades. Asimismo fue director de la Revista Runayay de esta última Facultad.
Entre sus publicaciones más importantes podemos mencionar: Nación chiriguana: Grandeza y ocaso, Cochabamba, 1981; Los franciscanos a la hora de Bolivia, Cochabamba, 1990; Teología narrativa. Relatos antropológicos de la fe popular en Bolivia, La Paz, 1996; traductor y editor de la obra del P. Doroteo Giannecchini “Historia Natural, Etnográfica, Geográfica, Lingüística del Chaco Boliviano”(1898), Sucre, 1996; Música y Cantos tradicionales de Tarija, CED-AFT, Tarija, 1999; así como de múltiples artículos publicados sobre todo en el Suplemento Cultural Cántaro de Tarija;. Es miembro de la Sociedad Boliviana de Historia y de la Academia Boliviana de Historia Eclesiástica. En el año 2003 por su aporte a la archivología, al conocimiento de la historia y la cultura boliviana se le otorgó la distinción nacional Dr. Gunnar Mendoza Loza.
Desde sus primeros momentos de formación espiritual e intelectual ya iban delineándose predilecciones de estudio que retornaban por las sendas antes transitadas por otros franciscanos (españoles primero, italianos después). Estando en Florencia la lectura de los documentos del P. Doroteo Giannecchini atrajeron su atención y de ahí que se inició no sólo una sistemática producción científica que hoy se ve coronada con estos tres primeros tomos, sino también –y sobre todo- la construcción de una perspectiva de trabajo teórica y metodológica que busca valorizar apego y estudio sistemático de fuentes primarias como base imprescindible en el proceso de elaboración y construcción del dato empírico. En una función más de ‘operador cultural’ que de autor mismo, Lorenzo Calzavarini prioriza la edición de manuscritos y documentos inéditos del Archivo Franciscano de Tarija, como camino para acceder, conocer e interpretar el moverse de actores, circunstancias y escenarios del sudeste boliviano en el largo periodo enfrentado. Los documentos editados en estos tres primeros tomos, como ya lo mencionamos, se constituyen en una piedra angular que abre posibilidades inmensas de estudio y de investigación a múltiples disciplinas sobre una gama también variada de temáticas. En este sentido Lorenzo es heredero de una larga y célebre tradición de historiadores e intelectuales franciscanos que aportaron al conocimiento local, entre los que podemos destacar: Manuel Mingo de la Concepción, Antonio Comajuncosa, Alejando María Corrado, Doroteo Giannecchini, Bernardino De Nino y -no hace mucho- Gerardo Maldini entre muchos otros.
3. La obra, los documentos y sus características
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| Documento de fundación del convento franciscano de Tarija 1606 |
La importancia de la presencia franciscana en estos territorios (y por tanto de su memoria) es un elemento fundamental del desarrollo histórico de Tarija y del extremo suroriental boliviano en general. El accionar ‘misionero’ de los franciscanos comienza en 1606 cuando, por iniciativa de los habitantes de la villa de San Bernardo de la Frontera se crea el Convento de San Franciscano. Pero la acción determinante de la orden se desarrollará con mayor intensidad hacia 1775, cuando el Convento se erige en Colegio de Propaganda Fide. La influencia de esta presencia a principios del siglo XIX abarcaba un área que iba desde el norte argentino (misión de Centa conocida ahora como Orán) y la frontera paraguaya a las inmediaciones de Santa Cruz de la Sierra en lo que hace a los pueblos originarios; y en lo referido a las misiones entre fieles, comprendía una amplia franja que atravesaba el Alto Perú meridional hasta las ciudades peruanas de Ocopa y Moquegua. Como testimonio y memoria de esta presencia prolongada, tanto en lo temporal como en lo espacial, se halla el Archivo Franciscano de Tarija (AFT), que en su interior contiene valiosísima documentación sobre aspectos político-administrativos, económicos, eclesiales, históricos, sociales, antropológicos, arquitectónicos, etc.
Presencia franciscana y formación intercultural en el sudeste de Bolivia según documentos del Archivo Franciscano de Tarija 1606 – 1936 editado por Lorenzo Calzavarini dentro de las celebraciones del IV centenario de la fundación del Convento de Nuestra Señora de los Ángeles (Colegio de Propaganda Fide 1755-1918) de Tarija (1606-2006), comprende siete tomos: tres referidos a la Audiencia de Charcas y cuatro del momento republicano. Son alrededor de cuatro mil páginas meticulosamente trabajadas, desde la lectura, definición de criterios para la selección, trascripción así como en las múltiples revisiones. Igual tratamiento se expresa en la diagramación e ilustración, que da como resultado un producto no sólo trascendental en sus contenidos y que abre múltiples posibilidades de investigación, sino también como una obra artística en su soporte y presentación misma.
Audiencia de Charcas 1606 – 1825
Los tres primeros tomos que hoy comentamos se agrupan bajo el título de “Audiencia de Charcas 1606-1825” y son producto de una selección temática de aquellos ítems considerados principales y más significativos de conjunto documental del Archivo. Antecede una minuciosa, extensa y valiosísima introducción del Editor que sobrepasando al análisis de los documentos en sí, explicita los sentidos y las dimensiones, sincrónica y diacrónica, de la construcción historia en el sudeste de Bolivia; en virtud a ello se han interpuesto documentos cartográficos e iconográficos que complementan a la perfección la propuesta de la obra. Para facilitar el uso de tamaña sucesión de páginas con preciada información se han elaborado adecuados índices generales.
Tomo I:
Este primer libro se halla dividido en dos apartados. El primero bajo el título de “Franciscanos en Tarija. Vida y complejo conventual” y otro referido a la “Creación del Colegio de Propaganda Fide y su institucionalidad”.
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| Plano de la ciudad de Tarija |
En esta primera parte, las temáticas que emergen de la lectura de estos documentos, tienen que ver con la constitución misma de la villa hispana (organización del territorio, establecimiento de edificaciones como mercados, plazas, conventos y templos) donde se esboza el surgimiento de una sociedad y de los elementos que contribuyen a descifrar y profundizar la complejidad de un acontecimiento que ligó asentamientos de grupos étnicos antiguos con el hecho hispano; momento en el cual se unieron pobladores como aquellos que acompañaron a Luis de Fuentes, a decir, gente de Chuquisaca, Potosí (Talina) y otros centros intermedios. En este sentido se encuentra también todo lo referido a la creación del Convento ‘Nuestra Señora de los Ángeles’ de Tarija en 1606, sus normas y prácticas, sus penurias y precariedades que caracterizaba una vida austera, retirada y de mucha espiritualidad que definían un régimen conventual de existencia encerrada en los límites del territorio colonial consolidado.
Pero la selección de documentos de esta primera parte involucra también información muy importante sobre el área de influencia de la nueva villa que comprendía todo el valle central (San Lorenzo, Santa Ana, Concepción, Chaguaya y Padcaya), los valles interandinos aledaños (Camataquí, Camargo), así como el poblado de Entre Ríos como punto de avanzada hacia territorio indígena. Precisamente este elemento (la presencia indígena) será la que otorgará la esencia a las nuevas sociedades en tanto regiones de “frontera”, que no demarca sólo territorios sino también, dinámicas sociales, culturales y políticas.
Los documentos de la segunda parte del libro nos remiten a 1755 y la creación del “Colegio de Propaganda Fide” y de la institucionalidad peculiar que ello representaba:
- Edificación de una infraestructura acorde a los desafíos que la empresa requería (nueva organización del Convento donde por ejemplo se privilegiaba la formación intelectual a través de una Biblioteca).
- Proyecciones de trabajo en regiones más alejadas, sobre todo en territorios de ‘infieles (guaraníes, chanes) de la ‘cordillera chiriguana’, nombre dado por los colonizadores españoles al territorio ocupado por los chiriguanos y que formaba una unidad geográfica entre la fisiografía del pie de monte y la sub-región andina; regiones en las que se desarrollaba una tarea misionera que procedía más “por extensión que por anexión” de territorios, a decir de Lorenzo Calzavarin
- Así como una organización legislativa que diferenciaba entre parroquias y misiones, normando para estas últimas su no pertenencia al régimen diocesano y por tanto al régimen colonial.
Tomo II:
El segundo tomo comprende tres partes: los procesos misioneros del Colegio de Propaganda Fide de Tarija, las insurrecciones guaraníes, militares y el denominado ‘plan Viedma’ y finalmente, el ocaso reduccional y conventual del Colegio.
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Como se ha dicho, desde el momento mismo que se estableció el Colegio de Propaganda Fide de Tarija, el objetivo de los misioneros estaba puesto en las naciones originarias donde todo el horizonte estaba cubierto de ‘infidelidad y barbarismo’. En este sentido el Colegio se convirtió en el centro de instrucción de misioneros y será el eje principal desde donde se ‘controlará’ los territorios del Chaco. Los emprendimientos evangelizadores del Colegio se iniciaron un año después a su fundación estableciendo una misión en el partido del Bermejo (al sur de Tarija) y otra en Tomina (al oriente de la ciudad de La Plata). En años posteriores las acciones de este centro misional se amplían bastante en cobertura territorial. Uno de los primeros objetivos de la política misional franciscana fue concentrar los espacios abiertos en unidades territoriales fijas, para permitir una preparación específica de ciudadanía y una teoría regional de intercambios económicos, de identidad cultural y de unidad política. A finales del siglo XVIII la acción de las misiones franciscanas fundadas desde el Colegio de Propaganda Fide de Tarija reflejan un momento de expansión y de grandes logros. Iniciándose en las riberas del río Guapay e internándose hasta el Parapetí, se erigieron 22 misiones en suelo chiriguano.
En el segundo apartado de este libro se mencionan las peculiaridades históricas que caracterizaron estos momentos y que tienen que ver, por un lado con el enfrentamiento, que se produjo en este periodo entre dos instituciones y sus modelos o formas de presencia en la geografía ‘bárbara’. Por un lado los padres franciscanos que habían obtenido el permiso real para introducirse entre infieles y cuya presencia exteriorizaba ya una ‘estructura misional’ de gobierno “indirecto” respecto a la administración civil colonial; y, por el otro lado las autoridades civiles coloniales cuyo modelo de gobierno respondía a las influencias de las reformas Borbónica en pos de consolidar la acción del estado colonial en los territorios indígenas. Este enfrentamiento que explicitaba el ‘espíritu de la época’ estuvo dado en una célebre contienda legal que sostuvieron el Gobernador Intendente de la Provincia de Santa Cruz Dn. Francisco de Viedma y el padre Antonio Comajuncosa Comisario Prefecto de Misiones del Colegio de Propaganda Fide de Tarija y cuya documentación se encuentra en el AFT. Se cuenta también con valiosísimos datos e información concernientes a las sucesivas sublevaciones indígenas que se iban dando durante todo el siglo dieciocho.
La parte final de este segundo tomo está muy ligado a las repercusiones de las reformas borbónicas como también a la maduración de ideas y sentimientos que confluyeron en estos territorios americanos dando lugar a los procesos independentistas. Sigue la secuencia de los documentos que describen las situaciones y sucesos del proceso bélico independentista donde los afanes estratégicos de ocupación del territorio destrozaron las tierras misionales; derivando en el alejamiento de los Padres de sus fieles con la consiguiente casi aniquilación de la regionalización guaraní.
Tomo III:
El tomo tercero está dividido en dos partes que en términos estrictos no tienen relación entre sí. La primera concerniente a los “Manuales de la actividad franciscana” y la segunda referida a las “Biografías y necrologías de los franciscanos (1755-1825)”.
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| Archivo Franciscano de Tarija |
En los “Manuales de la actividad franciscana” se han trascrito las Matrículas de Pías Memorias y Capellanías (1626-1760) que nos dan las dinámicas económicas y agrícolas sustentadas en procesos de herencias, compra y/o venta de tierras (chacras, haciendas, viñas, etc.), ofreciéndonos una visión respecto a la sociedad rural tarijeña y a sus ámbitos de influencia. La información que contienen estos documentos son una fuente inmensa, ineludible e inédita para cualquier historiación agrícola de los valles del sur. En esta primera parte también se presenta uno de los documentos más importantes desarrollados por el P. Antonio Comajuncosa a favor del Colegio: Manual de misioneros para el uso uniforme de los Padres del Colegio de Propaganda FIDE de Nuestra Señora de los Ángeles de la villa de San Bernardo de Tarija (1803)[MF-12], documento de escritura clara, poética y apologética que nos muestra la profunda herencia espiritual en el contexto chapaco que conecta con las practicas de predicación denominada “Manuales” por ser parte orgánica del accionar franciscano.
La segunda parte del tercer tomo son las Biografías y necrologías de los padres franciscanos que pasaron por el Colegio desde su creación en 1755 hasta el año de 1825. El sistemático recojo de datos biográficos y de trayectorias misioneras no sólo presenta un valor de memoria interna del Colegio sino que permite reconstruir geografías más amplias de interacción e influencias.
El soporte iconográfico: comunión entre pasado y presente
El primer contacto que el lector establece con estos libros es fundamental. Y lo es porque queda cautivado por las imágenes seleccionadas, diseñadas y extraordinariamente editadas que establecen el soporte iconográfico de los textos. Más allá de sólo ‘ilustrar’ páginas colmadas de letras, se trata de una cuidadosa y planificada propuesta simbólica que dialoga con los contenidos y significados de los documentos. Al respecto cabe aclarar que durante los varios años que demando la presente edición, el trabajo no se circunscribió sólo al documento escrito, sino que se asumió también una perspectiva ligada a la imagen. En tal sentido, el Centro Eclesial de Documentación (CED) dispone de una amplia base de archivos iconográficos que contienen más de 18.000 reproducciones digitalizadas; estos registros incluyen el conjunto de fotografías conservadas en el Convento desde finales del mil ochocientos y referidas al trabajo misional en la colonización de los pueblos originarios de Chaco más otras realizadas específicamente para algunos apartados de los tomos.
El conjunto iconográfico da fluidez, vitalidad, atractivo y belleza a la obra. Las más de 1.200 ‘ilustraciones’ (entre reproducciones de cartas, informes, memoriales, libros, documentos sueltos, firmas, sellos, iglesias, detalles, paisajes, personajes, dibujos, utensilios, etc.) que contiene la obra a la par de constituirse en “documentos” en sí mismos, son coherentes y propositivos en función a su articulación entre ellos y los contenidos de los textos. Por ejemplo en el tercer tomo, en su primer apartado referido a “Matrículas de Pías Memorias y Capellanías”, donde en sus más de ciento treinta páginas que explicitan las modalidades y los propósitos de contratos entre el Convento y propietarios de tierras (que entregaban bienes agrícolas a cambio de compromisos espirituales), la secuencia de fotografías nos conduce gratamente por los paisajes y la geografía de las actuales realidades de los valles del sur, ya sea por los viñedos de Santa Ana, las continuidades de una arquitectura colonial en los pueblos rurales o en el reflejo de ríos que, inmunes al tiempo, siguen fecundando las tierras. Como también en detalles de iglesias que nos muestran imágenes similares pero que expresan realidades distintas, como en los dos Niños Jesús de la Capilla de Florida, donde uno presenta rasgos occidentales, mientras que el otro (seguramente elaborado en el lugar) expresa una fisonomía mestiza.
El esfuerzo científico y estético realizado por Lorenzo Calzavarini en “Presencia franciscana y formación intercultural en el sudeste de Bolivia según documentos del Archivo Franciscano de Tarija 1606-1936”, concreta un aporte mayúsculo al conocimiento de estos territorios en momentos tan decisivos y de cambios como los que vivimos en la actualidad; pero sobre todo se constituye en una invitación ineludible a investigadores de múltiples disciplinas (sociología, etnohistoria, antropología, lingüística, arquitectura, economía, literatura, etc.), en virtud de la diversidad temática que ofrece la obra, a recurrir a sus páginas en pos de mejorar los conocimientos y comprensión de nuestras realidades locales. En este sentido, es una invitación para acudir a las fuentes primarias en pos de construir meticulosamente nuestros datos e itinerarios interpretativos sobre la formación e interculturalidad en estos territorios. De manera particular y en función a la relación que me une con el Centro Eclesial de Documentación y el Archivo Franciscano de Tarija, venimos trabajando en una propuesta de análisis que de cuenta de “los procesos de secularización de las misiones franciscanas en el chaco boliviano (1780–1916)” que deberá estar concluida para las celebraciones del cuarto aniversario del Convento.
Tarija, otoño del 2005.