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ARCHIVO FRANCISCANO DE TARIJA
 
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LINGÜÍSTICA Y SOLIDARIEDAD EN LAS REDUCCIONES FRANCISCANAS CHAQUEÑAS


El título de las presentes líneas subraya el aporte de la documentación lingüística (diccionarios, devocionarios), como acción religiosa y más, como espacio de solidaridad de los Misioneros Franciscanos con los pueblos originarios del Chaco. Se remarca también el hecho que esa documentación ha surgido siempre como factor de “defensa” contra las autoridades coloniales y republicanas que querían avasallar la unidad de la “nación” Chiriguana (Guaraní). Sabemos ya que la actividad misionera mantuvo dos vertientes de acción lingüística: la capacidad de comunicación con el universo estatal y la identidad cultural en sí; diríamos, una “lengua de uso” y una “lengua de unidad étnica”. La primera, para anular el aislamiento del contexto más grande, y la segunda, como unidad de los pueblos originarios.

El Padre Doroteo Giannecchini (Historia natural, etnográfica, geográfica, lingüística del Chaco boliviano; págs. 375, 376; 1897) observaba cómo la lucha en contra de la escuela misional, que insistía en la lengua autóctona, escondía una pretensión de dominación de clases pudientes en contra de la entidad indígena. La solución misional fue que la escuela debía insistir, ante todo, en la enseñanza de la lengua materna, y secundariamente, del castellano. No resulta raro que escritos (ideológicos) sobre la acción misional pospongan el valor de la solidaridad, intercambiándolo con motivaciones de dominación.

Lingüística y misión Con la creación del Colegio de Propaganda Fide (1755), la necesidad lingüística fue prioritaria. El Padre Comajuncosa, en sus encíclicas o cartas circulares, (Comajuncosa A.: “Encíclicas o cartas circulares a los P. conversores”, 1794-1799, H-22, AFT), afirma la necesidad del conocimiento de la lengua indígena en estas palabras: “… si hablamos a los Indios en un lenguaje desconocido para ellos …será predicar y hablar al aire; pues sin su inteligencia [lenguaje] no serán nuestras palabras más que un sonido de voces, que para ellos no tendrán significación: por lo que, si nosotros no entendemos ni hablamos el idioma de los Indios, ellos serán bárbaros para nosotros, y nosotros bárbaros para ellos”.
Más que por simple comunicación lingüística, en su Encíclica Sexta afirma la necesidad de la unidad de las creencias en ocasión de la consigna a los padres conversores, de un texto de “Doctrina cristiana y el catecismo, por preguntas y respuestas, en ambos idiomas”. Además nos hace conocer que “por el texto de la doctrina cristiana y del catecismo… nos hemos valido del Reverendo Padre Fray Pedro León de Santiago, al cual consideramos como el sujeto más a propósito por esta versión, en cuanto se ocupó muchos años en estudiar a fondo, aprender y averiguar la mejor propiedad del idioma chiriguano. Por lo que pondrán vuestras reverencias, el mayor cuidado en copiarlo con brevedad, y enseñarlo con toda exactitud a los indios de su cargo: de suerte que quedando siempre en la Misión un ejemplar fielmente traducido y de buena letra, en todo tiempo se enseñe la misma doctrina y con unas mismas palabras con atención a las advertencias que están en el principio del cuaderno, en el fin del texto”.
En el Archivo de Tarija existe lo que se ha definido como “Las Advertencias” (“Elogio de la lengua Chiriguana”), escritas por el padre León de Santiago (sin el catecismo), donde muestra, además de algunos principios sintácticos, la gran capacidad que tiene el guaraní para expresar verdades cristianas. Ya en 1794, existía el diccionario del Padre León de Santiago, Diccionario Guarani-Castellano y Castellano-Guarani, (Ed. Iván Nasini y Ortiz), que sobre la base del lenguaje, retrata la percepción humanística, filosófica y política de los guaraníes.

Analizando el conjunto motivacional y las razones declaradas, el estudio de las lenguas correspondía al movimiento de ir “hacia ellos” y de ellos para con nosotros. Muchas veces, los escritos misioneros insisten, tipificando su acción como “civilizadora”, que se ha entendido siempre como premisa de desarrollo para los pueblos originarios. Los aspectos mencionados relevan el otro proceso, que es el de comunicación como solución de concierto de pueblos, de muchas voces, en la dimensión latinoamericana. En la oposición, anotada por el Padre Antonio Comajuncosa, de “bárbaros ellos y bárbaros nosotros para con ellos”, el proceso misionero se impuso como tercera vía; establece una base de comprensión mutua más allá de la negación del otro, que nace siempre de un espíritu de dominio.

La complejidad del proceso misionero. El Padre Doroteo Giannecchini, en su citado libro afirma una tradición lingüística franciscana de origen rioplatense: evidentemente, la imagina como una línea desde Buenos Aires y Paraguay hacia Bolivia. Los grandes nombres son Fray Luis de Bolaños y San Francisco Solano. Desde esta línea, él anota también una conexión con el diccionario del Padre Jesuita Antonio Montoya, Tesoro de la lengua guaraní (Madrid, 1639), presente en el Archivo Franciscano de Tarija. Será precisamente la lingüística guaraní la que otorgará diversificación lingüística a la Audiencia de La Plata (Charcas). En esa perspectiva se puede entender la decisión del Colegio, de establecerse en Tarija y no en Chuquisaca. Las razones, más allá de la justificación del padre Mingo “Ubi est honos ibi est onus” (Mingo de la Concepción Manuel, Historia de las Misiones Franciscanas de Tarija entre chiriguanos,1791”; Tarija, 1999; tomos I y II; pág. 76). La solución favorable para Tarija estaba en la conexión política con la acción misionera. En aquel tiempo, la Provincia Franciscana de San Antonio de los Charcas, era tan solo dimensión altiplánica, desde Cuzco a Potosí, y por tanto, entre territorio colonial consolidado. Esta parece también ser la postura ideológica cerrada del provincial Domínguez que, para permitir la creación del Colegio en Tarija, exigió que el mismo se hiciera cargo también de las reducciones en Apolobamba (norte de La Paz). Y así fue. Por lo que seis Misioneros debieron tomar la ruta hacia aquella región. Por tales malos pasos, el Archivo Franciscano de Tarija posee una linda descripción desde Mojos a La Paz, que puede ser considerado como documento de consigna de las realidades franciscanas de Apolobamba.
Entendemos ahora, cómo la denominación de Colegio de Propaganda Fide, ligada a todo el continente latinoamericano, fue una reforma de la Orden Franciscana y de la acción misionera. Sus premisas son las conexiones prioritarias con Roma y sucesivamente con el Rey de España. Por tanto, debemos incluirla en otro momento político del ser colonial. Además, los Colegios eran producto de un proceso ligado a la historia de las Recoletas que, de actividades prioritariamente espirituales, pasaron a lo que definimos como nueva acción política dentro del contexto colonial, que diferenció la presencia franciscana respecto a la organización en “Provincia”. Ambas subsistirán; sin embargo, con aspectos muy diferenciados que conllevarán a formas de incomprensión en los momentos más difíciles de las guerras de liberación. Otra premisa es la figura del Prefecto de Propaganda Fide, que unía “privilegios” civiles y eclesiásticos. En el plan civil, él trataba con las autoridades de gobierno, y en el plan religioso tenía características casi episcopales. Resulta una razón de autonomía que le permitía una estrategia de acción en un territorio establecido, una población específica y todo lo que conlleva el control de un proceso social, antropológico, y de constitución de una entidad poblacional.

La composición reduccional. Era característica normativa de los Colegios, la relación entre grupo conventual y destino misional, tanto que ninguna persona podía ser elegida Guardián sin haber tenido una experiencia entre los guaraníes. Lo mismo debe decirse del Prefecto de Misiones. La definición del Padre Antonio Comajuncosa respecto al Colegio era de “cuartel general” de los Franciscanos en el Sudeste de Bolivia. La compenetración entre las dos entidades se basaba en un periodo de preparación en el Colegio, con el objetivo de ir entre los gentiles.
En Tarija, los padres aprendían conocimientos agrícolas, oficios, salud, y costumbres ligadas a los pueblos originarios, y la lengua. La agricultura se practicaba en la gran huerta conventual y más en el contexto tarijeño; los oficios de carpintería, herrería, transformación de productos; la salud, en la enfermería conventual; y lenguas y costumbres, eran parte de un a enseñanza casi escolar. Para esta última, se nombraba a un encargado. En el archivo existe la notificación de que el Padre Mandiola fue nombrado Maestro de Lenguas en los años de 1790; seguramente, antes que él, era actividad del Padre Manuel Mingo de la Concepción, que unía al cargo de bibliotecario y archivero. La creación de la reducción era, asimismo, problemática. De hecho, más que una estructuración prediseñada, se debe pensar en un paquete de elementos que se iban formalizando en una nueva práctica de vida entre los pueblos originarios. El contrato inicial se formalizaba en la petición de la reducción, de parte de los caciques regionales, y en la aceptación de parte del misionero. Ambos se comprometían sobre la base de elementos prácticos: Los originarios entregaban el núcleo central de sus tierras, y el Franciscano se comprometía a la economía colectiva y a la creación de la escuela. El elemento religioso se diferenciaba en la denominación de Misión, que era parte del anuncio evangélico. Quedaba superior a éste, la parte más propiamente civil (la Reducción), que unía infieles y neófitos en el mismo espacio y los mantenía en un destino común. Lo que favoreció al régimen Franciscano chaqueño fue la “violencia” colonial que actuaba en los territorios circundantes. Podemos definir este proceso como tercera vía de convivencia respecto al proceso de “negación” o de “dominio” sobre los pueblos originarios. El paquete de los elementos reduccionales terminó en un modelo de acción que incluía: Unidad territorial (regionalización chaqueña), una fuerza económica de mutua ayuda, una dimensión técnica y una relación étnica entre escuela e identidad cultural. Por lo tanto, fue el aporte de la lógica guaraní que definió el modelo reduccional.
Los estudios lingüísticos reduccionales tienen dos connotaciones: la primera, ligada a la vida cotidiana, y la otra, como defensa última de la entidad guaraní sobre la base de la lengua. Produce ternura, analizar tantos cuadernillos de apuntes sobre el factor lingüístico. Seguramente, cada Franciscano confeccionaba pequeños textos de referencia personal que terminaban en la extensión de diccionarios completos. De éstos, existen los del Padre León de Santiago (1794), y del padre Doroteo Giannecchini (incompleto por su muerte en 1900), editado en 1916 por el Padre Santiago Romano y Hermann Cattunar. Se puede pensar que más allá de la capacidad lingüística de los autores, funcionara otro mecanismo de selección de los mismos. Era tradición, en las fiestas chaqueñas, el juego en la plaza entre de dos Conversores que se enfrentaban pugnando entre sí para determinar quién mejor se expresaba en guaraní, siendo jueces los caciques en su función de decretar al ganador (comunicación oral del P. Maldini).
El factor lingüístico, de hecho, era parte de la batalla entre Franciscanos y autoridades civiles, con razones contrapuestas. En el periodo Colonial se los acusaba de no hablar perfectamente el guaraní, y en la República, de usar, sobre todo, esta lengua en cuenta del castellano. Es el Gobernador Pino de Manrique, quien escribía en el tiempo de la polémica entre Franciscanos contra el Intendente de Cochabamba Francisco de Viedma, que hasta el Hermano Fray Francisco del Pilar, después de 40 años de vida chaqueña, no se expresara correctamente en guaraní, y extendía tal apreciación a todos los Padres Franciscanos. La acusación venía de un mestizo paraguayo, que por razones de polémica, falsificaba la verdad: el citado Hermano no habría podido tener tanto éxito en la fundación de las 22 Reducciones sin contacto fluido con los guaraníes y seguramente la citada autoridad no conocía el diccionario del Padre León de Santiago, de 1794. Él escribía su acusación en el año de 1800.
La polémica entre Viedma y los Franciscanos, en la que el primero quería separar las reducciones más avanzadas económicamente para unirlas al obispado de Santa Cruz, dividiendo así la entidad regional guaraní, se aclara en la afirmación del Padre Antonio Comajuncosa: “Ninguna ‘nación’, sea por razones ni de Gobernación, ni de Obispado, podía ser separada”. En tal contexto, el escribir diccionarios recibía connotación política en defensa de la unidad de los pueblos originarios. Según nosotros, tales motivaciones se mantuvieron también en el momento republicano. El Padre Giannecchini fue encargado, de parte del Colegio, de escribir el Diccionario, en medio de la lucha contra las autoridades liberales. La acusación del informe contra los Misioneros del Delegado gubernamental para el Chaco (1884) Don Daniel Campos era tajante: Sin hablar perfectamente el castellano, los guaraníes no podían considerarse ciudadanos de Bolivia. La edición, en 1916, del Diccionario, de parte de los Padres Santiago Romano y Herman Cattunar, cubría el tiempo de la secularización de las misiones, cuando, destrozando el régimen reduccional, las zonas chaqueñas fueron asumidas directamente por los departamentos de Tarija, Chuquisaca y Santa Cruz.
En el momento republicano, otras entidades indigenales fueron marcadas por la presencia Franciscana. Así, a los diccionarios y cuadernillos guaraníes, se juntaron los de los tobas y noctenes.
Características del Archivo El P. Mingo conservaba al archivo en “cajuelas” así subdivididas: I cajuela: quehaceres conventuales; II cajuela: manera de solicitar y traer religiosos de España: III Cajuela: papeles de las reducciones y IV cajuela: libros manuscritos en cuarto: De los muertos, de recepciones de los candidatos a la Orden, las profesiones y la Crónica del P. Mingo al 1795 (la copia del A.F.T es borrador, remetida a los Padres censores en el año de 1791). Otra petaca, sin numeración, es la de las Pías Memorias y relaciones económicas dejada al cuidado del P. Procurador.
Un primer Catálogo del Archivo fue elaborado por el P. Pedro Corvera en 1916, el mismo que fue editado, con anotaciones de documentos posteriores a la fecha, por el P. Gerardo Maldini (Corvera P., Archivo del Colegio Franciscano de Tarija, Ed. Fundación histórica Tavera, Madrid, 1998).

Secciones

títulos

nº de documentos

Sección primera:

Escrituras

41

Sección segunda:

Administración económica

42

Sección tercera:

Régimen interno del Colegio

126

Sección cuarta:

Misiones entre infieles

356

Sección quinta:

Misiones entre fieles

96

Sección sexta:

Manuscritos e impresos misioneros

52

Sección séptima:

Datos particulares

16

Sección octava:

Libros de inventarios

148

Sección novena:

Libros de Misas

31

Sección décima:

Libros de cuentas del convento

31

Sección undécima:

Libros de Memorias Pías y Capellanías

13

Sección duodécima:

Historia

30

Sección decimotercera:

Censos

29

Sección decimocuarta:

Libros de Cofradías y Asociaciones Pías

29

Sección decimoquinta:

Adiciones del P. Gerardo Maldini

18

Total

 

1.058

 

Secciones del Archivo del Convento Franciscano de Tarija, según edición Tavera

 

En febrero de 2005, el universitario Diego Oliva Oller, comprometido en el proyecto de digitalización del A.F.T., ha revisado todos los documentos cotejándolos en sucesión de páginas. El recuento da un total de 118.172 folios. Más abundante resulta el apartado de “cuentas…”. En esto, se debe considerar que cada reducción (o parroquia) chaqueña debía llevar la contabilidad de sus quehaceres. Definimos “papeles particulares” los escritos que enfrentaron situaciones específicas; y los “sermones” son verdaderos vademécumes en libro.

títulos

nº de páginas

Papeles de casos particulares

28.578

Cuentas, Libros de Misas, Pías Memorias

54.484

Historia, Inventarios, Cofradías

10.921

Sermones y Tratados de diversas disciplinas

24.189

total

118.172

 


Documentos lingüísticos del Archivo Franciscano de Tarija
Época colonial

Diccionarios y catecismos guaraní y mataco:

  1. Yupanki Nicolás (con dirección de un religioso de la Compañía de Jesús), Sermones y ejemplos de la lengua guaraní, San Francisco Xavier, 1727.
  2. Anónimo, “Sermones en guaraní”, pp. 130.
  3. Santiago León de, Diccionario Guaraní-Castellano y Castellano-Guaraní, 1794 (Ed. Nasini I et E. Ortiz, Cochabamba, 1998).
  4. Tubau I., “Gramática, diccionario y sermones”, 1798?, pp.300.
  5. Primo de Ayala E., “Diccionario y arte de la lengua mataca.... de la reducción de nuestra Señora de las Angustias de indios Mataguayos, Bejoses y Matacos en el valle de Centa”, 1795, pp. 20.

Época Republicana
Diccionarios y gramáticas guaraní:

  1. MS 15: “Cuadernillo y papeles sueltos”, 1844-1891.
  2. MS 16: Corrado A., “Gramática, y diccionario de la lengua chiriguana”.
  3. MS 18: Giannecchini D., “Diccionario Chiriguano –Español, Etimológico, filológico, etnográfico, histórico”, pp. 606.
  4. MS 19: Giannecchini D., “Diccionario Chiriguano-Español, etimológico, etnográfico, filológico, histórico”, 1899, pp. 290.

Época Republicana
Diccionarios y gramáticas guaraní:

  1. MS 15: “Cuadernillo y papeles sueltos”, 1844-1891.
  2. MS 16: Corrado A., “Gramática, y diccionario de la lengua chiriguana”.
  3. MS 18: Giannecchini D., “Diccionario Chiriguano –Español, Etimológico, filológico, etnográfico, histórico”, pp. 606.
  4. MS 19: Giannecchini D., “Diccionario Chiriguano-Español, etimológico, etnográfico, filológico, histórico”, 1899, pp. 290.

Obras de catequesis:

- MS 20: Giannecchini D.,

 

Cuaderno 1 “Señal de la Cruz” (2 fascículos).
Cuaderno 2 “Pater noster” (14 fascículos).
Cuaderno 3 “Ave María” ( 5 fascículos).
Cuaderno 4 “Mes de María” (8 fascículos).
Cuaderno 5 “Sacramentos: Introducción” (2 fascículos).
Cuaderno 6 “Bautismo” (9 fascículos).
Cuaderno 7 “Confirmación” (3 fascículos).
Cuadernos8 “Confesión” (4 fascículos).
Cuaderno 9 “Comunión (3 fascículos).
Cuaderno 10 “Cuaresma”(4 fascículos).
Cuaderno 11 “Sermones” (22 fascículos).

- MS 21:

 

1.“Los mandamientos: introducción” (2 fascículos).
2.“Primer mandamiento de la ley de Dios”(1 fascículo).
3.“Segundo mandamiento de la ley de Dios" (1 fascículo).
4.“Tercer mandamiento de la ley de Dios" (4 fascículos).
5.“Cuarto mandamiento de la ley de Dios” (2 fascículos).
6.“Quinto mandamiento de la ley de Dios"(3 fascículos).
7.“Sexto mandamiento de la ley de Dios" (5 fascículos).
8.“Séptimo mandamiento de la ley de Dios" (4 fascículos).
9.“Octavo mandamiento de la ley de Dios" (1fascículo).

- MS 21 bis: Giannecchini D., “Pláticas en chiriguano”.

Gramáticas, catecismos, predicación, cuentos guaraníes, noctenes y tobas:

  1. MS 33: Romano S., “Diccionario chiriguano”, 1880.
  2. MS 34: Giannelli J., “Bosquejo de catecismo en lengua mataca (2cuadernillos).
  3. MS 35: Giannelli J., “Vocabulario mataco” (5 cuardernillos).
  4. MS 36: Giannelli J., “Vocabulario mataco-corregido” (3 cuadernillos).
  5. MS 38: Giannelli J., “Bosquejo de gramática de la lengua mataca (10 cuadernillos)
  6. MS 39: Giannelli J. (?), Vocabulario español-chiriguano, preparación para el bautismo, 2 oraciones y 6 pláticas en chiriguano.
  7. MS 40: Giannelli J., “Miscelánea de apuntes de cuentas, de términos chiriguanos y de términos tobas ”
  8. MS 43: Corrado A. (¿), “Reglas elementales de la lengua chiriguana”, Tarairi, 1860.
  9. MS 44: “Dos cuentos chiriguanos” (1 cuadernillo)
  10. MS 45: AA.VV., “Miscelánea de frases noctenes”.
  11. MS 46: Massei I., “Método para instruir a los indios chiriguanos y noctenes enfermos para recibir el bautismo”.
  12. MS 46: Massei I., “Catecismo mataco”.
  13. MS 49: Massei J., “Catecismo en lengua noctene”.
  14. MS 49: Puccetti A., “Mes de María en lengua chiriguana”.
  15. MH9P: Corrado A., Diccionario de la lengua chiriguana”, 1870.
  16. Nino B. de, “Diccionario chiriguano”.
  17. Anónimo, (sin código: ¿P. Ilario Neri?), “Diccionario Chiriguano”, San Lorenzo, 1950.
  18. Corrado A., Primeras nociones de la doctrina cristiana, Ed. P. Doroteo Giannecchini, Lucca, 1896.
  19. Romano S. et H., Cattunar, Diccionario Chiriguano Español y Español Chiriguano, Tarija, 1916.

Conclusiones
El lector se sorprenderá por las interpretaciones que hemos dado al factor lingüístico y al modelo reduccional, consolidado por los aportes de los frailes y de la entidad guaraní. Las raíces hermenéuticas del presente ensayo derivan de nuestra larga fatiga ya en proceso de edición: Presencia franciscana y formación intercultural en el sudeste de Bolivia, según documentos del Archivo Franciscano de Tarija 1606-1936, Imprenta Landivar, Santa Cruz. Resultan siete tomos: tres del periodo de la Audiencia de La Plata (Charcas) y cuatro tomos de la República. Los claroscuros del momento diacrónico adquieren horizontes firmes de bolivianidad en el proceso diacrónico. Pensamos que con esa edición colaboramos el conocimiento y la difusión de los papeles del archivo franciscano de Tarija.

El mismo Estado boliviano, representado por su Presidente, Gonzalo S ánchez de Lozada, el 3 de abril de 2003 ha declarado el conjunto conventual “Patrimonio histórico y cultural de la Nación”; y el Presidente, Carlos D. Mesa Gisbert, con Ley N. 2855, el 27 de septiembre de 2004 ha otorgado carácter oficial a las celebraciones del IV Centenario (1606-2006) de fundación del mismo, lo que ha sido plenamente realizado por medio de la Prefectura del Departamento de Tarija.


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